EL PROJECTE ORIOL

El Projecte Oriol neix el 5 de gener de 2012 com a resposta social a:

1.- Donar una resposta econòmicament viable a persones amb un grau de discapacitat psíquica que precisin d'un suport intermitent o limitat per a les seves AVD (Activitats de la Vida Diària).

2.- Proporcionar una manera de guanyar-se la vida a persones que per la raó que sigui poden prestar el servei que se'ls hi demana.

En sí el Projecte Oriol consisteix en una oferta (cartera) de llars de convivència on puguin conviure-hi 1 o 2 persones amb els titulars de la mateixa a través d'un contracte de convivència que inclou una sèrie de funcions de cuidador. Dites llars es troben supervisades i assistides en matèria d'assistència psiquiàtrica i social pel Gabinet del Dr. Peris.

PER MÉS INFORMACIÓ SOBRE PLACES o EL PROJECTE: 93-125.15.02 - 93-008.31.49 - gabinetperis@gmail.com

jueves, 17 de mayo de 2012

QUERER CURAR-2. No pidamos peras al olmo

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Trabajé durante unos 12 años en un proyecto para menores en residencia. Lo hice al lado de una persona con mucho empuje y una gran psicología personal.

Siempre decía de los educadores que se iban incorporando al proyecto que los querían curar a todos de golpe, ello me hacía gracia pero es la realidad.

Curar en psicología o psiquiatría se consigue pocas veces, sobre todo cuando son enfermedades orgánicas o cuando son trastornos de la personalidad.

Ello cuesta de aprender cuando te encuentras con personas que con o sin formación están motivadas por el tema de la salud mental. No importa que se les repita que el objetivo no es “curar” sino ayudar, acompañar, dar soporte. Todo el mundo ha de pasar por su experiencia (que en el argot laboral se llama “quemarse”).

Cada profesional que se introduce en el mundo de la clínica llega un momento en que empatiza de una manera especial con un paciente y le invierte más de lo que se espera de él o ella. Esta inversión produce siempre un pico positivo en el paciente, temporal pero positivo y ello es vivido por el profesional como un refuerzo positivo. Luego como todo buen sistema, se regresa al equilibrio anterior. El profesional intentará una y otra vez hacer lo mismo y fracasará. Cuando ello ocurre generalmente el profesional se cuestiona su profesión y suele caer en un estado de pesadumbre. Si supera el bache será mejor profesional que antes.

Implicarse a estos extremos en un proceso es siempre perjudicial para el paciente ya que ha perdido tiempo. Pero bueno, la vida es larga y pocas veces una intervención terapéutica acarrea un mal insuperable o siquiera mínimo.

Los sistemas son muy estables aunque aparentemente haya cambios.

En el mundo de la atención personalizada con enfermos mentales crónicos con los que se convive lleva siempre a la creencia de que pueden “Normalizarse”. Intentan que aumenten su autoestima a base de superarse en los campos de la autonomía personal. Lo hablan con ellos, escriben frases, confeccionan plannings, etc. Y cada paciente tiene su ritmo y su umbral máximo de autonomía y autoresponsabilización.

A los cuidadores les cuesta entender que alguien no sepa, por ejemplo, plegar bien una pieza de ropa. Se lo enseñan y se desesperan de ver que no lo aprende o que al día siguiente lo vuelve a hacer mal. A veces usan estímulos positivos primero y negativos después y el resultado sigue siendo el mismo pero el cuidador por un lado se desespera y enfada y el paciente se pone nervioso o se deprime, o inicia descompensaciones conductuales.

Hay que entender que si el  paciente no sabe plegarse la ropa, le hemos de ayudar a hacerlo junto con él, tantas veces como sea necesario hasta que un día plegue la ropa él solito (o ella). Pueden pasar días, semanas o meses. O puede no llegar nunca el momento pero nuestra obligación es día a día, cada día, ayudarlo a que lo haga. Y nunca gritar o vejar al otro porque ello es muy feo y poco humano. A más a más, luego el cuidador se arrepentirá y puede pasarlo afectivamente mal por haberse dejado llevar por los nervios.

Frases como: “¿No quieres ser independiente?, pues cuando pliegues la ropa y hagas todo lo demás como te digo, lo serás.” Dicha frase es un engaño en los enfermos mentales crónicos. Lo bueno es que ellos lo saben (quizás en su interior); saben que les estamos mintiendo. A parte que una persona así, con muchos años de enfermedad ha perdido su capacidad para ser autónomo. Después de por ejemplo, 40 años siendo un discapacitado mental, es muy difícil pretender que en 1 o 2 años hará el aprendizaje de autonomía que le habría tocado hacer si no hubiera enfermado.

Por lo tanto, hemos de tener paciencia y entender cuáles son los límites del paciente. No hemos de movernos de un escalón de autonomía hasta que la persona lo suba y baje de manera constante y correcta durante mucho tiempo. Luego podemos probar de pasar al siguiente. Pero si el paciente no puede pasar al siguiente, hemos de mantenernos en el mismo siempre en la acción que impide el ascenso. Si sabe doblar unos pantalones pero no una camisa, le daremos soporte para plegarla bien cada vez. Ello entabla una relación muy estrecha de colaboración y el paciente se siente útil porqué nadie le está exigiendo más de lo que puede ir dando.

Para acabarlo de entender os pondré un símil. Imaginaos que tenéis un carro que lo tira un hombre. El carro significa el problema. El carro se encalla, sube pendientes, etc. A veces el hombre que tira de él, no puede con él. Nosotros como caminantes serviciales le podemos ayudar de las siguientes maneras:
  1. Tirando del carro nosotros.
  2. Yendo a su lado y ayudando cuando puede solucionar sus encalles.     
  3. Ponernos detrás, dejando que el hombre lo haga todo solo y aprenda por experiencia, limitándonos a hacer comentarios sobre lo sucedido pero nunca sobre lo que puede suceder.
En el caso de las personas de las que hablo, la solución correcta es la 2 en relación a los aprendizajes o a su mantenimiento y mejora.

Es muy importante:
  • Tener paciencia.
  • Ponerse en la piel del otro.
  • No enfadarse, animar siempre.
  • Bajar un escalón si el paciente no puede subir al nuestro (ir con él).
  • No subir un escalón si el paciente aun no lo ha subido.
  • Y sobre todo: no pedirle peras al olmo.

Y para finalizar, un secreto: no es diferente en los problemas mentales menores. Hay que entender como es la persona que tenemos delante, cuáles son sus posibilidades y límites.

3 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Es exactamente como pasa. Pero no hay que desesperar, un buen paseo por la playa (3 horas andando) y una buena comida en un restaurante, a ellos les encanta (residentes)y lima asperezas de convivencia, tanto a los residentes como a los cuidadores... Luego una buena siesta y unas partiditas (parchís, dominó, cartas, ajedrez...)y la cena (fruta y yogur, claro!!!)
    El restaurante puede ser Fresc Co (salad & grill)vale con cupon de regalo 5 euros por persona (estos cupones salen en los diarios gratuitos QUE...)
    ÁNIMOS PARA TODOS Y ADELANTE!!!!

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