SALUT MENTAL

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sábado, 8 de septiembre de 2012

FARMACOS RETIRADOS, reflexiones2/2

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Estreñimiento crónico o estreñimiento.
De los fármacos que indica el Vademecum del 2012 indicados para el estreñimiento crónico, todos quedan excluidos.

Lo curioso del caso es que sí se siguen subvencionando en un cuadro tan frecuente como el colon irritable o inestable pero no en el caso de estreñimiento iatrogénico (es decir, provocado por el médico. En este caso por el efecto de otros fármacos).

El estreñimiento crónico como efecto indeseable de psicofármacos es muy frecuente, incómodo, doloroso y peligroso para la salud del paciente.

Luego hemos de entender que los pacientes habrán de pagarse los laxantes por su estreñimiento crónico causado por fármacos subvencionados. Una sinrazón.

Esto, o los médicos habrán de mentir e incluir a estos pacientes en la lista de enfermedades que lo justifican como el colon irritable o inestable.

El precio de uno de ellos, quizás de los más usados (el Plantago Ovata) ronda los 3,31€ el envase con 30 sobres. Hay pacientes que con uno pasan pero hay otros que necesitan 3 al día. Ello supone entre 3,31 y 9,93 euros al mes. Para algunos bolsillos quizás no sea mucho pero para otros sí, sobretodo atendiendo que muchos de estos pacientes no pueden trabajar y dependen de pensiones mínimas.

Ello puede conllevar que el paciente no asuma dichos costes lo cual puede acarrear serios problemas de salud que pueden llegar a la perforación intestinal con la consecuente peritonitis.

Antidiarréicos
No es un cuadro muy frecuente derivado del uso de psicofármacos, sobre todo si atendemos a la definición de diarrea: 3 o más deposiciones líquidas diarias durante 3 o más días seguidos.

Pero sí que se encuentra asociada la diarrea a la diverticulitis, la cual puede ser causada por el estreñimiento crónico mal tratado.

Psicofármacos que produzcan diarrea hay muchos, aunque la mayoría producen dicho efecto indeseable de manera aguda o subaguda (al principio del tratamiento), otros como el Litio lo pueden hacer de manera crónica provocando la pérdida de iones los cuales pueden repercutir negativamente y de manera seria en la salud de la persona (cardiopatías, encefalopatías, calambres,  etc.).

De todas maneras los casos de diarreas agudas secundarias al tratamiento con psicofármacos pueden ser toleradas por los pacientes. En otros casos, habrá que cambiar el perfil del fármaco.

Antiácidos
Se supone que el tratamiento de elección de la gastritis, hernia de hiato, hiperacidez, etc. son los inhibidores de la bomba de protones (omeprazol, pantoprazol, etc), pero hay personas que padecen “acidez” de manera puntual y que no precisan tomar de manera crónica los inhibidores. A estas personas el uso de antiácidos o protectores gástricos de manera puntual le resulta más económico que un tratamiento crónico.

Y no olvidemos que los inhibidores no actúan de manera inmediata lo cual obliga al paciente a sufrir las molestias gástricas más tiempo del necesario, cosa que con los antiácidos se evita.

Muchos de los psicofármacos pueden provocar molestias gástricas de manera más o menos crónica. Por costumbre los médicos suelen añadir a las pautas los inhibidores y quizás en ello hay una mala praxis por exceso de precaución.

De todas maneras lo que sí es cierto es que al eliminar los antiácidos provocamos en un paciente con molestias gástricas un exceso de sufrimiento en espera de que los inhibidores hagan su efecto.

Lo mismo puede ocurrir en los casos de sobrecarga hepática por los psicofármacos y las alteraciones biliares que pueden traducirse en digestiones pesadas y en acidez, cosa que los antiácidos pueden aliviar de manera rápida. Y caso de que sean situaciones puntuales resultan de un mayor ahorro que el someter al paciente de manera crónica a un tratamiento con inhibidores.

Otras patologías
Los psicofármacos pueden producir otras patologías como la hipersensibilidad (alérgia) y no siempre será aconsejable cambiar el fármaco. La eliminación de baterías de fármacos antialérgicos tópicos obliga a la dispensación de fármacos por vía oral, con el aumento consecuente de riesgos para la salud (somnolencia, hipersensibilidad retardada a los antialérgicos antihistamínicos, etc).

Otro cuadro frecuente que viene asociado a las patologías mentales son las patologías asociadas al Herpes simple i al Herpes Zoster. Todos sabemos que el Herpes va asociado al estrés y el estrés es una situación frecuente en pacientes con enfermedad mental. También se sabe que el tratamiento en la primera fase (cuando aún no ha aparecido la ampolla) suele recomendarse el uso tópico además de la vía oral. Al eliminar los tratamientos tópicos debilitamos de alguna manera el potencial de tratamiento del cuadro y a la vez favorecemos la aparición de efectos indeseables de los anti-virales al usarlos por vía oral en lugar de por vía tópica.

Y finalmente comentar el caso de los mucolíticos y antitusígenos. Las personas con patología mental crónica suelen ser grandes fumadores, con lo cual muchos acaban con patologías pulmonares crónicas que se benefician de los antitusígenos y de los mucolíticos y que ahora tendrán que subvencionarse de su propio bolsillo de manera crónica. Y lo bueno es que el tabaquismo asociado a trastorno mental crónico no se debe a la propia enfermedad de manera exclusiva sino que va condicionado al uso de sedantes. El tabaco y el café son dos estimulantes que el paciente usa de manera no  consciente para contrarrestar los efectos sedantes de los psicofármacos. Otra iatrogenia que el paciente ha de tratar enteramente desde su bolsillo.

Las conclusiones son para mí obvias y reflejan una voluntad de permitir un sufrimiento que de otra manera sería evitable al excluir unos fármacos que al Estado le parecen inútiles. Uno se los ha de costear enteramente pero no se atiende a que muchas de las personas que los precisan desde el campo de la psiquiatría, no tienen un poder adquisitivo siquiera mínimo. Si ello no es discriminación marginal, ya me dirán ustedes lo que es.

viernes, 7 de septiembre de 2012

FARMACOS RETIRADOS, reflexiones1/2


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El Sistema Nacional de Salud (SNS) ha registrado un gasto farmacéutico de 702.867.409 euros en el pasado mes de julio, lo que supone una reducción del 23,9 por ciento con relación al mismo mes del año anterior. Se trata del descenso más acusado desde que el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad elabora el registro mensual. El ahorro registrado hasta  julio de 2012 en comparación con el gasto hasta el mismo mes de 2011 año se eleva a 786.756.632 millones de euros.

Por lo que respecta al número de recetas facturadas en julio (67.481.678), han experimentado un descenso del 14,14%. También en este caso se trata de la mayor reducción registrada.

En cuanto al gasto medio por receta, el dato de julio continuó la tendencia a la baja, con un descenso del 11,41% respecto al mismo mes del año anterior,” (http://www.vademecum.es/noticia-120829-el+gasto+farmac%C3%A9utico+descendi%C3%B3+en+julio+casi+un+24+en+relaci%C3%B3n+al+mismo+mes+de+2011_6201)

Aquí a parte de la satisfacción del Gobierno para poder dar estas descomunales cifras de ahorro se infieren una serie de preguntas que quizás sus respuestas malogren a mi entender el beneficio económico en ahorro en contra del descenso de la salud y posiblemente, a la larga, de los beneficios económicos.

Digo todo ello porqué las cifras me formulan una gran pregunta global: ¿si los médicos recetaban más, más nuevo y de más antes, porqué lo hacían?

Las respuestas posibles para mí son solo 2:
1.- O los médicos son unos ineptos (en el sentido ético, profesional o mercantilista).
2.- O los médicos intentaban aportar una calidad mejor de vida a los pacientes.

Como el concepto de seguridad, el concepto de salud i bienestar físico y psíquico, formula la ecuación costes/eficacia de manera exponencial; es decir llega un momento en que un mínimo aumento de la eficacia requiere un desembolso muy grande. Ello lo sabe cualquiera que se lo plantee pero nos ilustra la ecuación que ha producido el Gobierno: bajar los costes significa bajar la calidad y la cantidad de la asistencia prestada en Salud.

Lo que se les ha dicho a los médicos es que:
1.- Eliminen aquellos tratamientos curativos, paliativos o preventivos que sirven para mejorar síntomas o patologías consideradas débiles.
2.- Receten para tratar un síntoma o una patología aquellos medicamentos que teniendo el mismo principio básico o indicaciones iguales, sean los más baratos.
3.- Y si quieren seguir tratando estas patologías, han de advertir al paciente que deberá abonar íntegramente su coste. Y no se trata del euro por receta de Catalunya, se trata de fármacos de los cuales hay que abonar todo su coste. Evidentemente muchos pacientes preferirán pasarlo más mal que gastar el dinero.

Ello conlleva a la necesaria conclusión lógica de que la salud empeorará, y empeorará en aquellos síntomas o patologías que se excluyen de la cobertura por la Seguridad Social.

Voy a exponer todo seguido algunos de los tipos de fármacos que se han excluido y a comentar cuáles patologías harán reducir el concepto de Salud que teníamos en el 2008.

Pero primero dejad que os deje las patologías por las cuales dichos medicamentos puedan seguir siendo cubiertos por el INSS:
1.   Enfermedad inflamatoria intestinal, colon irritable y diverticulosis.
2.   Encefalopatía portosistémica y paraplejia.
3.   Pacientes oncológicos.
4.   Claudicación intermitente.
5.   Pacientes neoplásicos con tos persistente.
6.   Síndrome de Sjögren.

En general, los grupos de fármacos excluídos pertenecen a las siguientes indicaciones (para saber qué fármacos en concreto son, puedes linkar la siguiente dirección: https://docs.google.com/file/d/0B6wuomvHPNRgMFpIbEdPTC1mZTg/edit)
  1. Antidiarréicos
  2. Antiácidos
  3. Para el estreñimiento
  4. Antiinflamatorios no esteorideos orales y en aplicación tópica (local).
  5. Vasodilatadores cerebrales poco reconocidos
  6. Vasodilatadores periféricos poco reconocidos
  7. Activadores del metabolismo cerebral poco reconocidos
  8. Algunos antihemorroidales y dermatitis anal o prurito anal
  9. Insuficiencia venosa crónica
  10. Algunos fármacos para la atopia (dermatitis atópica), la dermatitis alérgica, la rinitis alérgica
  11. Antivirales para el herpes simple y zoster.
  12. Mucolíticos
  13. Antitusígenos
  14. Sequedad ocular

Evidentemente se han dejado fármacos que con diferente composición pueden ser usados para tratar dichos problemas pero en algunos casos, la contraoferta se ha dejado pobre o nula.

Solo hablaré de los fármacos que como psiquiatra uso en mis pacientes por patologías fácilmente asociadas o como tratamiento de los efectos indeseables de los fármacos que uso.

En mi especialidad me encuentro con estos efectos indeseables o iatrogenias causados por la prescripción de fármacos o asociados a las patologías que atiendo y que los expongo en la siguiente entrada en relación a los fármacos que se dejan de subvencionar. Quiero añadir antes, que en otras especialidades relacionadas (neurología) los fármacos que usan también producen los mismos y otros efectos indeseables).

Pero antes de describirlos quiero que presten atención a esto: en el tratamiento de las psicosis, trastornos bipolares, trastornos de la personalidad, TEPT, depresiones moderadas y graves, anorexia, etc. se usan sedantes, antidepresivos, ansiolíticos, etc. Estos frecuentemente causan estreñimiento crónico. Estreñimiento que no se arregla con la dieta y precisa de laxantes de manera crónica. Dicho estreñimiento lo hemos de tratar ya que es bien sabido que no hacer “caca” durante más de 7 días puede significar una oclusión intestinal con perforación y una peritonitis. Ello ya de por sí es caótico pero si le añadimos la reflexión de que los fármacos que uso para dichos cuadros están subvencionados por el INSS, yo me pregunto: si como causante de dicho apoyo a estos fármacos no sería de ley que el Estado pagara el tratamiento de sus efectos indeseables.

En la siguiente entrada hablaré un poco sobre dicha inconsistencia y falta de asunción de responsabilidades.