SALUT MENTAL

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lunes, 23 de julio de 2012

LA RUPTURA DE LAS PAREJAS CON HIJOS y BIENES EN COMÚN-5. Procesos complicados. El SAP

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Casos no racionales

Este tipo de separaciones son las que traen de entrada o acaban trayendo graves perjuicios para todos los participantes: pareja, hijos, familiares y amigos.

Estos casos suelen acabar en los juzgados y algunos pueden alargarse por muchos años en el tiempo. Cuestan dinero y salud. Anclan a las personas en el pasado y no les permiten tener una vida plena mirando hacia adelante.
Los casos no racionales van mediados por dos causas: la económica y/o la emocional. Como se deduce, ambas suelen estar interrelacionadas.

1.- Disputas económicas o de bienes materiales: Se trata de un desacuerdo entre ambas partes sobre cómo se “reparte” el botín y las deudas acumuladas a lo largo de la convivencia.

En ello siempre hay un origen de ignorancia o de mala intención.
a)   Se puede salir perjudicado por desconocimiento de uno de las partes. Cuando uno se centra demasiado en lo afectivo de la separación puede firmar o consentir pactos de moral dudosa. Un@ puede no saber que tiene derecho a una compensación por pérdida de poder adquisitivo. Un@ puede creerse que aunque la casa esté a nombre de ambos, al haber pagado el otr@ la hipoteca, le corresponda a este el derecho de propiedad exclusiva y firme una cesión entre partes. U@ puede dejar el coche al otro porque es el que lo usa pero va a su nombre, etc., etc.
b)    Ello también puede ocurrir cuando una de las partes hace un acto de compensación por el daño ocasionado al otr@ al separarse. Ello dignifica a la persona pero puede que a la larga se lamente. Hay que entender que lo afectivo pasa pero el perjuicio económico puede que sea para siempre. Hay que hacer las cosas de manera asesorada y legal. Hay que pensar que la otra persona ello no tiene porque curarle las heridas o compensarle la pérdida afectiva. Imagina que con el afán de compensación moral, firmas que te haces cargo del coste de la hipoteca pero la casa sigue a nombre de los dos; en un momento dado el otr@ puede exigir la venta de la casa y repartir el dinero al 50%. De ejemplos de este tipo hay muchos.
c)   Venganza: no solo como venganza sino como odio, desprecio o cualquier calificativo que implique hacer daño o perjudicar al otr@. Se da el caso de cuentas corrientes conjuntas vaciadas, VISAs con números rojos, multas de tráfico, facturas que se dejan de pagar, desaparición o rotura de objetos considerados de propiedad de un@, pisos destrozados, etc., etc. Por ello es tan importante que la comunicación de la separación vaya precedida por el correcto asesoramiento por parte de un abogado; lo mismo que es de recibo informar al otr@ de que haga lo mismo a no sea que quiera compartir abogado para llegar a un convenio de mutuo acuerdo.


2.- Descrédito social:

A menudo las separaciones afectan a grupos más amplios que el familiar: trabajo, grupo de amigos, familia extensa, vecindario, asociaciones, etc. Es decir aquellos grupos sociales, familiares o culturales con los que ambos mantenían una relación.

Muy a menudo uno de los dos lo abandona o pierde el contacto durante mucho tiempo con el resto de integrantes del grupo.

La reacción psicológica esperable a la noticia de una separación suele ser el desplazamiento del afecto hacia la persona que ha sido “abandonada”. Sobre todo cuando concurren circunstancias como el que se ha ido con otr@. El que está indignad@ con el otr@ suele exagerar sus defectos ante el público y el  que se siente abatido suele mover a la compasión, comprensión y acompañamiento en el duelo.

Ello puede provocar llamadas o mensajes irrespetuosos por parte de algún allegado. Se han dado casos de visitas personales injuriosas, agresiones físicas, exposición al descrédito social (graffitis).

Ello es algo que si no llega a mayores hay que dejar pasar. Pensad que en unos meses todo quedará diluido y los allegados acaban aceptando que la vida es así. Contraponerse a dichas acciones lo único que provoca es que se refuerce el descrédito al dar opción a quien lo practica a sentirse injuriad@ a nivel personal. Va bien aplicar el refrán que dice: “a palabras necias, oídos sordos”.

Pero si el descrédito puede afectar de alguna manera la nueva vida del otr@: publicidad, cartas o mensajes a tu jefe laboral o a tu nueva pareja, denuncias públicas, amenazas continuadas y graves verbales, por escrito u otro medio, agresiones físicas o contra tus bienes, etc. Has de denunciarlo aunque no sepas quien lo ha hecho. No has de entrar en discusión con el injuriante, no has de comunicarte con él/ella; simplemente has de denunciar. Si hay soportes físicos a la injuria como cartas, mensajes, correos electrónicos, entradas en tu facebook, etc. lo has de guardar y presentar como prueba.


3.- El uso de los hijos:

Este sí que es un muy mal tema.

Los hijos suelen usarse como moneda de cambio, como herramienta agresiva hacia el otro o como elemento destructivo de la figura educativa del otro (el conocido SAP, Síndrome de Alienación Parental).

a) Como moneda de cambio: léase “yo tengo a los hij@s, tu si quieres verlo, tal y tal”, “me lo trae con la ropa peor para que yo le compre”, “me dice que si lo quiero tener este fin de semana, lo tengo que ir a buscar a tal sitio y a tal hora” (o a devolver). Hay muchas maneras de obligar al otro a hacer esfuerzos económicos o personales que se salen de lo pactado a cambio de poder ver al hijo. Tanto en la compartida como en la no compartida. Yo recomiendo que las cosas de hablen y no se actúen sin antes haberlas hablado. Hay que pensar que la separación puede ser un dolo importante para una de las partes pero en aquél momento fue la única opción válida para una de ellas y hay que respetarlo, sepa lo mal que sepa. Y también hay que hacerlo respetar. La vida ha de seguir y anclarse en el pasado, pocas veces es una buena opción.

b) Como herramienta agresiva hacia el otr@: ello ocurre cuando te encuentras con que no te permiten la entrada en el cole o no te dan información del hij@, cuando no te enteras de si ha estado enfermo, cuando llamas y no está nunca, cuando te llegan facturas exageradas o no de actos médicos o terapéuticos que tú te has comprometido a pagar y que no se hallan justificados, etc., etc. Es decir cuando cualquier cosa relacionada con tu hij@ se te esconde, se distorsiona o se exagera. Ello va direccionado a hacerte daño a ti. Mi recomendación es que ello suele ocurrir en los primeros meses y que forma parte del duelo pero ha de ser de mayor a menor intensidad y frecuencia con el paso del tiempo. Si se mantiene o se agrava, hay que hablarlo y si no, denunciarlo.

c) Como elemento destructivo de la figura educativa del otro: Este es el caso más grave y triste. Implica un daño formidable a los hijos. Daño que está penalizado por la ley y que puede significar la pérdida temporal o total de la patria potestad de quien lo practica (y a veces de quien lo sufre).Consiste en desacreditar y forzar en las mentes infantiles el descrédito total del otro progenitor.

Se usa la maldad y la manipulación para que los hij@s se posicionen en contra del otro progenitor hasta el punto de difamar (abusos, mal trato físico), negarse a verlo, agredirlo físicamente, etc.

Para el progenitor (o tutor) del menor que es vilipendiado, la vida puede convertirse en un horror. Llegando a poder encontrarse con una orden de alejamiento o en la cárcel.

La manipulación de los menores se produce por inculcación repetida de ideas en la mente del menor (si es pequeño) o en el chantaje y compra de la fidelidad del menor (si ya es pre-adolescente).

Siempre se culpabiliza al otr@ de todo lo que ha ocurrido y ocurre y se adecuan pruebas para que sostengan el “delirio”. Pruebas y argumentos que los menores no son capaces de sesgar y que movidos por el miedo a la propia pérdida del progenitor manipulados o por el no discernimiento acaban con crear en la mente del menor la imagen del mal del otro olvidando cualquier otro buen momento pasado entre ambos y siendo incapaz de racionalizar los argumentos del otro.

Para la existencia de tal manipulación suele usarse una técnica descrita como la del “doble vínculo”. No es que quien lo practique lo haya estudiado, simplemente lo diseña así en su deseo de anular al otr@. El doble vínculo consiste en una afirmación antagónica y un proceso mental que impide a la persona darse cuenta de que ello no puede ser cierto. Pongamos un ejemplo: imaginemos que el progenitor alineante le instruye al menor “a papá/mamá has de decirle toda la verdad, sino no te querré (me pongo triste, no puedo confiar en ti, etc., etc.)” y otro mensaje (seguido o no en el tiempo y contexto) “tu @adre te ha tocado?”; el/la menor puede que responda que no pero el progenitor@ puede que le indique con su lenguaje corporal que le está mintiendo e insista: “ya sabes que  si no dices la verdad, yo lo sabré” y así hasta que el menor capta que si no dice la verdad el progenitor alineante le va a dejar de querer. A partir de ahí el menor dirá lo que sea delante de quien sea para no perder el amor de su @adre. El menor no puede darse cuenta de la falacia lógica entre el que él diga la verdad o diga la verdad que el otr@ quiere oír ya que si no lo hace saldrá perdiendo.

El SAP acarrea problemas muy graves en el desarrollo y maduración personal de los menores afectados ya que para ell@s el doble vínculo actúa siempre y hasta que no lo resuelvan serán esclavos de quien lo lanzó y futuras víctimas de otras personas que lo apliquen para el dominio personal y, a más a más produce personalidades inmaduras o miedosas o raras que de alguna manera ventilarán la energía negativa contenida en el subconsciente por tales actuaciones.

Ello será luego de muy difícil tratamiento ya que quedan encapsuladas y hasta que la persona no las pueda entender, le harán daño y dicho daño puede traducirse en una depresión, en una esquizofrenia o en una psicopatía u otro trastorno de la personalidad.

Ante una amenaza de SAP hay que empezar a acumular pruebas del mismo ya que habrá que hacer una denuncia o aprovechar una denuncia del otr@ para evidenciarlo.

No hay que temer perder al hij@. Hay que actuar para que su futuro sea viable.

viernes, 20 de julio de 2012

LA RUPTURA DE LAS PAREJAS CON HIJOS y BIENES EN COMÚN-3. Comunicarlo y Tipos

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¿Cómo lo comunicamos al otro?

1.- Con un mensaje no verbal. Es decir cuando el que se quiere separar se va físicamente y deja o no un mensaje no verbal (nota, msm, mail, etc. Esta actuación siempre traduce miedo a la reacción del otro. Miedo a una discusión, pelea o violencia; pero también miedo a un drama por parte del otro que nos haga sentirnos culpables o responsables de él o de ella y que nos haga quedar por lástima o responsabilidad. Generalmente ello está abocado al fracaso y a una nueva ruptura.

2.- Usando los medios legales. A veces la persona que se separa hace llegar una nota o documento legal o puede que hasta sea citado por el abogad@ para “comunicarle una cosa de su máximo interés”. Este punto va incluido en el punto no pero lo he querido separar porque indica ya la intervención de terceros. Las causas suelen ser las comentadas en el punto uno pero la reacción que provoca en quien lo recibe implica un desafío de entrada cuya respuesta puede ser: angustia, indiferencia o rabia.

3.- Verbalmente. Ello puede ocurrir de dos maneras diferentes:
        3.1.- provocando una conversación en un momento de no tensión. Ello implica un intento de diálogo constructivo. Creo que para los seres humanos normales en el sentido del respeto al otro, es la mejor manera. Es mejor porque quien habla intentará explicar los motivos por los que ha llegado a esta decisión. Hay quien no sabe explicarlos o no puede o no quiere; ello es un grave error porque la otra persona está en su pleno derecho de saber. No olvides que el desconocimiento provoca desconcierto y ello acarrea reacciones no racionales: ansiedad, rábia…
        3.2.- En medio de una de la múltiples discusiones entre la pareja. Es más impulsivo pero a veces es la única manera de quien lo insta tenga el valor de decirlo. Ya comentamos que ello puede traer diferentes consecuencias derivadas del acaloramiento de la discusión.


Problemas inmediatos en la comunicación:

Aquí diferenciamos entre las separaciones consensuadas y las que no lo son.

1.- En las separaciones consensuadas de verdad, donde ambos miembros comparten que lo mejor para ambos y los hijos es la separación, se entra más fácilmente en los temas materiales y de orden práctico. Si el diálogo existe así como la aceptación de los hechos y el deseo de reiniciar una nueva vida, el mutuo acuerdo es lo mejor.

2.- En las falsamente consensuadas y en las que el otro miembro disiente, la separación se estanca en una etapa emocional. A partir de la comunicación firme e irresoluble, si el otro no está de acuerdo, lo mejor es irse o pedirle al otro que se vaya. Serán momentos y tiempos muy difíciles para ambos y los hijos, ya que si el otr@ reacciona con angustia, la convivencia se volverá un tormento para todos.


¿De qué dependerá la complejidad de una separación o divorcio?

Sea como sea y de la manera que sea, la separación se produce. Un@s pueden convivir hasta que todo esté claro y otr@s habrán optado por marchar o hacer que el otr@ marche.

Hay 4 tipos de participación en el proceso legal y físico de la separación: condescendiente, vengativa, egoísta y racional.

1.- La condescendiente se produce cuando uno de los dos miembros, generalmente el que decide separarse, valora más el hecho de la separación emocional (hacer daño, culpabilidad por la decisión) que no los aspectos prácticos y de los derivados de los derechos de toda persona.  Aquí encontramos las personas que no han buscado asesoramiento legal, que no piensan en el día de mañana y que lo único que quieren es independizarse. Ahí la yerran, ya que la realidad del futuro inmediato les hará ver que no actuaron correctamente para con ell@s. También pasa con el miembro que no acepta la separación, puede, hundido en sus emociones, renunciar a todo lo material y a buena parte de sus derechos. Ello también es un grave error.

2.- Vengativa. Generalmente ocurre con el miembro que no quiere separarse pero también puede ser resultado del despecho o de humillaciones recibidas por quién finalmente decide separarse (infidelidad en general). Si quien  recibe los embates del otro se muestra condescendiente, perderá muchos de sus derechos en la separación en sí.

3.- Egoísta. El egoísmo en las separaciones es parte fundamental, junto con la venganza de la mayoría de los pleitos que en dicho campo civil ocurren. Ello es un craso error, como ya veremos después. Significa que no se es ponderado en las exigencias de los términos del convenio (escrito o no) de separación o divorcio. Uno quiere más de lo que por ley le pertoca. No se pretende una división equilibrada sino partidista de la separación de bienes, derechos y deberes. Las razones son muchas; es típica la de “yo he pagado toda la hipoteca” que se opone a lo que dice la ley sobre división de patrimonios compartidos. Lo mismo puede ocurrir con el coche, el colegio de los niños, etc.

4.- Racional. Es la deseable. La racional no habla de emociones, venganzas o egoísmo, la racional piensa en el futuro de cada uno de los miembros de la familia y sobre todo en los hijos. Ello implica que cuando se llegue al  acuerdo, las vidas de todos seguirán hacia adelante sin quedarse ancladas en el pasado. Evidentemente es la mejor alternativa y la única para que la vida fluya. Todas las demás, tarde o temprano tendrán que abandonarse ya que si no la vida se estanca.

En la próxima entrada hablaremos de recomendable en un proceso de separación o divorcio.

miércoles, 18 de julio de 2012

LA RUPTURA DE LAS PAREJAS CON HIJOS y BIENES EN COMÚN-1

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Cuando una pareja llega a su fin, lo mejor es separarse.

Hay parejas que lo tienen claro de entrada. Hay parejas que “luchan” hasta el final. Hay parejas que solo uno de ambos lo tiene claro. En fin, hay de todo.

Hay tipos de ruptura y tipos diferentes de reacciones a ella:

1.- Ruptura consensuada: cuando ambos llegan a la conclusión que lo mejor para todos es separarse. Dicho consenso ha de permanecer durante todo el acto de la separación física. Ello no ocurre siempre:

2.- Ruptura falsamente consensuada. Hay veces que en el calor de una discusión ambos lo ven claro o responden al desafío llevado al extremo pero al día o días siguientes uno o ambos se desdice. Ello lleva a:
        2.1.- Se desdicen los dos pero no intentan resolver de manera civilizada el conflicto que se encuentra activo de hace tiempo.
        2.2.- Se desdice uno pero el otro no. En este caso ocurrirá lo del siguiente punto.

3.- Ruptura impuesta. Cuando uno de los dos decide que ya no quiere estar más con la otra persona aunque sea a costa de perder el compartir (hijos, casa, dinero, otros bienes). A ello hay dos tipos de reacciones:
        3.1.- Aceptación. Es cuando el otro ante la claridad manifiesta del que quiere separarse, le respeta aunque no esté de acuerdo y acabe en una depresión adaptativa.
        3.2.- Negación. Será negación cualquier estrategia conductual que de alguna manera fuerce al otro a permanecer ahí. Hay diferentes tipos de conductas:
                a.- Culpabilizadora: cualquier acto o conducta que obligue al otro a permanecer ahí por miedo a que la otra parte convertida en víctima le suceda algo de lo cual se pueda sentir culpable: dependencia, depresión, intento de autolisis, alteraciones conductuales peligrosas (violencia externa, drogas o alcohol).
                b.- Dependiente: cuando el que teme separarse le hace ver al otro lo que lo necesita.
                c.- Arrepentida: cuando el otro asume que ha sido él o ella el responsable de que el otro quiera separarse. De hecho de ahí puede derivar una relación sumisa que no prosperará o una relación de mal trato al repetirse una y otra vez la conducta que provoca la separación.
                d.- Amenazante: cuando el que no quiere separarse intenta por la fuerza física o verbal obligar al otro a permanecer ahí. Aquí intervienen los malos tratos psicológicos: amenazas físicas hacia la otra parte, amenazas de que se quedará sin dinero o bienes, amenazas de que no verá más a los hijos.


¿Por qué se separan las parejas?

Si lo que une a una pareja es un proyecto común de vida, lo que las separa es la rotura del mismo.

Una relación de pareja es como un contrato donde lo que está escrito puede no ser consciente para ambos participantes.

La relación pre-convivencial es muy importante ya que más allá de la atracción (enamoramiento), se establece la identificación con el proyecto común. Ello simplemente significa que se llevan bien. Si ambos son sinceros entre sí, aparecerán las primeras discrepancias a las cuales se habrá de llegar a un acuerdo (aunque sea tácito) para que la relación pueda fluir.
Temas como la puntualidad, lo que hacer en el tiempo libre, la exposición de los sueños (proyecto de vida a compartir), la educación, la cultura, la necesidad de intimidad, el respeto a las formas y maneras del otro, etc. serán expuestas en este período.

Llega un momento en que la pareja decide y puede convivir. Ahí se entra en otro estado de relación que suele durar unos 2 años. Dicho estado lo llamo yo: pactos de convivencia. Es parecido a los pactos en el noviazgo pero afectan más a la intimidad de ambos. Se supone que cuando uno está en casa, con su pareja, la relación ha de ser muy fluida de manera que nadie se sienta incómodo. Si no nos sentimos cómodos y a gusto en nuestra propia casa, el estrés hará su aparición. De ahí que haya parejas que no superan el año de convivencia. La razón es simple: uno o ambos reconocen que se habían equivocado.

También puede llegar un momento en que la relación dé un paso más y la pareja desee de mutuo acuerdo tener descendencia. Esta es otra prueba de fuego para la solidez de la pareja. Tener un hijo no es una fantasía. Los hijos precisan de una dedicación absoluta en los primeros años de su vida y hay que entenderlo. Siempre he pensado que en los cursos de preparación al parto falta instrucciones reales de lo que ello significa sobre todo en el primer año. Por ello no es infrecuente que dentro del primer año de vida de cada bebé que nazca haya una crisis de pareja y, fijaos que digo “cada”. El primero es más complejo pero los demás también lo son ya que cada vez constriñen más la intimidad de la pareja y de cada uno de los individuos que la conforman.

 
Seguimos en la próxima entrada.