EL PROJECTE ORIOL

El Projecte Oriol neix el 5 de gener de 2012 com a resposta social a:

1.- Donar una resposta econòmicament viable a persones amb un grau de discapacitat psíquica que precisin d'un suport intermitent o limitat per a les seves AVD (Activitats de la Vida Diària).

2.- Proporcionar una manera de guanyar-se la vida a persones que per la raó que sigui poden prestar el servei que se'ls hi demana.

En sí el Projecte Oriol consisteix en una oferta (cartera) de llars de convivència on puguin conviure-hi 1 o 2 persones amb els titulars de la mateixa a través d'un contracte de convivència que inclou una sèrie de funcions de cuidador. Dites llars es troben supervisades i assistides en matèria d'assistència psiquiàtrica i social pel Gabinet del Dr. Peris.

PER MÉS INFORMACIÓ SOBRE PLACES o EL PROJECTE: 93-125.15.02 - 93-008.31.49 - gabinetperis@gmail.com

sábado, 14 de abril de 2012

QUO VADIS DEPENDENCE LAW?

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Todo el mundo ha oído hablar de ella y todo el mundo recuerda las promesas que se hicieron con la mayor buena intención pero que no se han llegado a cumplir por motivos presupuestarios y porqué los parámetros que usan en la valoración del grado o nivel de dependencia de un usuario, no siempre se corresponde con la necesidad real de dependencia.

El presente artículo pretende analizar lo mal que se han elaborado las encuestas para valorar el grado de dependencia de una persona y por otro, el lodazal económico en el que se ha sumergido a personas necesitadas en relación a la subvención del cuidado de sus necesidades.


EVALUACIÓN DE LA DEPENDENCIA:
Se parte del baremo de lo nominado como Actividades de la Vida Diaria (AVD) Básicas y en segundo término las Instrumentales.

AVD-Básicas (escala de Barthel)
Mide la capacidad de autonomía en temas básicos de la vida diaria: Comer, Lavarse, Vestirse, Arreglarse, Continencia Fecal, Continencia Urinaria, Uso del lavabo, Trasladarse, Andar y Subir escaleras o escalones.

AVD-Instrumentales (escala de Lawton y Brody)
Mide la autonomía de las personas en relación al saber hacer a través de una escala que contempla una serie de actividades básicas y comunes que se supone una persona ha de poder y saber hacer para ser autónoma: Uso del Teléfono, Uso de los Transportes públicos, Capacidad de hacer compras básicas, Capacidad de prepararse la comida, Capacidad para lavar la ropa, Capacidad de cuidar el hogar, Capacidad de seguir una pauta médica y Capacidad de saber llevar la propia economía.

Fundamentalmente estos parámetros devienen de la geriatría y se han extrapolado a otro tipo de discapacidades como las psiquiátricas.

Al devenir de la geriatría no contemplan factores que no siendo los mencionados, provocan en quien los tiene una dependencia severa.

Por ejemplo, las personas con diagnóstico de esquizofrenia pueden tener bien conservadas sus AVD-B e I pero los residuos de su enfermedad o el deterioro personal mental pueden hacerlos extremadamente dependientes al tener que estar constantemente a su lado. Una persona puede cumplir bien con los ítems de la escala de Barthel (AVD-B), puede saber lavarse, asearse, arreglarse, comer, vestirse, no tener incontinencia y puede desplazarse y moverse bien pero puede que no quiera hacerlo o no le importe el no hacerlo. Cuando a una persona así se le valora su grado de dependencia, las AVD-B puntúan 100 o casi (perfecto) y las Instrumentales, igual.

También una persona con una demencia, pongamos por el alcohol, puede tener conservadas sus capacidades para hacerse con la vida diaria. Puede saber coger medios de transporte, llamar por teléfono, cocinar, comprar, etc. Pero su déficit en la memoria inmediata puede imposibilitarle para su responsabilización; por ejemplo puede dejarse el fuego prendido, el agua de la bañera o ducha abiertas, puede perderse en una rotonda, etc. Dicha persona necesita supervisión y soporte constante y total.

Así en Noviembre de 2009 diseñé una más completa evaluación de cómo evaluar la dependencia de una persona con problemas mentales. La podéis encontrar en el siguiente link: http://www.filedropper.com/paiformulari-diagnstic (copia y pega). Observaréis que se valora en mucho las diferentes habilidades, conocimientos y capacidades del paciente así como los problemas conductuales y de relación.

Si ello se aplicara (o parecido) al valorar a las personas con trastornos mentales o conductuales, muchas de las que ahora se consideran No-dependientes lo serían.


SITUACIÓN ACTUAL DE LA LEY DE LA DEPENDENCIA:

Como se plasma en este artículo: http://ecodiario.eleconomista.es/politica/noticias/3891130/04/12/mato-constata-el-fracaso-de-la-ley-de-dependencia-tras-cinco-anos-en-vigor.html el cual ha inspirado el presente, la situación actual es la siguiente:
  1. 290.000 personas tienen reconocido el grado de dependencia pero no perciben nada.
  2. Hay 17 sistemas de evaluación y no uno solo, lo cual hace que en función del sistema aplicado una persona pueda o no beneficiarse.
  3. Combinando los diferentes presupuestos dedicados a la dependencia nos sale un total de 1.610 millones de euros a repartir entre 757.939 beneficiarios (a 1 de Abril de 2012), ello significa que cada uno ha de recibir de promedio: 2.124 € al año (177 €/mes). No sé lo que se pretende con estas cantidades, la verdad.
  4. El gasto público en profesionales o no profesionales que atienden a estas personas dependientes es mínimo y el 63% va destinado a personas que cobran muy poco por su trabajo: cuidadores no profesionales. Ana Mato (ministra) reconoce que lo que debería de ser una excepción se ha convertido en la norma.
  5. La deuda reconocida en la concertación con centros privados es de 1.500 millones de euros. Si asumimos un coste por plaza residencial de 1.800 €/mes, con esos 1.500 millones solo se pueden atender a 69.444 personas o a 138.888 personas pagando la mitad del coste de la plaza. Ello es del todo alucinante ya que en España había a finales del 2.009 un total de 322.573 plazas disponibles en residencias. Ello lleva a la conclusión de que el actual sistema es insostenible. A ello le añadimos que la demora en los pagos supera ya el año en los enfermos mentales crónicos.
Todo ello hace que las residencias más pequeñas se vayan cerrando por quiebra, a lo que hay que añadir que realmente pocas cumplen con la normativa que por otra parte sale carísima y a veces innecesaria.

Las residencias grandes se aprietan el cinturón y la calidad del servicio va cayendo en picado por:
  1. La contratación de no profesionales a bajo precio (inferior a 1.000€/m) con horarios abusivos que caen fácilmente en el estrés por disminución de las ratios de trabajadores/unidad de pacientes.
  2. El descenso de las actividades lúdicas, formativas y culturales.
  3. La progresiva desatención de los pacientes en las propias actividades básicas de la vida diaria.
  4. El descenso de la calidad y cantidad de la comida. Se sirve Panga día sí, día también en residencias que cobran más de 2.000 € por plaza al mes.
  5. El descenso de la ratio de profesionales con titulación oficial: auxiliares, educadores, asistentes sociales, psicólogos, médicos, psiquiatras, etc.
  6. El descenso del personal de limpieza o el aumento de sus ratios horarios en función del sueldo (que disminuye).
  7. La delegación de tareas cualificadas a personal no cualificado, con lo cual aparece el riesgo de mala praxis.
  8. La mezcla gratuita de diagnósticos: el ubicar enfermos mentales crónicos en residencias geriátricas, cuando ello está prohibido por ley. Hecho que significa un descenso en el objetivo del ingreso residencial en enfermos mentales crónicos: la rehabilitación. Una persona de 40-50 años no tiene porque someterse a un régimen diario de una persona de 70 años ya que se le hace vivir como ésta cuando ello no es lo que le corresponde por edad.

    En resumen, la legislación se encuentra totalmente disociada de la realidad y la economía administrativa se encuentra en franca pobreza o déficit. Así nos encontramos con un panorama deprimente en lo que hace a la atención de las personas discapacitadas a nivel mental.

    Edificios monstruosos con un coste de mantenimiento elevado que han de recortar en los derechos de los usuarios que pagan un exceso de servicios que no se dan. Dichas entidades están engañando a los usuarios y sus responsables familiares o legales (fundaciones) al mantener a la vista de todos (como dice la ley) unos menús y programas de actividades que no se cumplen en absoluto.

    Ello me recuerda de manera menos goyesca a los manicomios de principios y mediados del siglo XX.

    1 comentario:

    1. Gracias por este informe tan valioso. Es la cruda realidad.

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